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martes, 30 de agosto de 2011

DE TRES EN TRES

Era un hombre tan tacaño, tan tacaño, tan tacaño que ladraba por las noches para no comprarse un perro.

Había un señor tan tacaño que veía la misa por televisión, y cuando venían por las limosnas cambiaba el canal.


Había una vez un tipo tan tacaño, que estaba soñando que se estaba tomando un café y se despertó para no pagarlo.